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Cultura de Defensa
8/10/2017
SATÉLITE




 

El tiempo apremia. La vida útil de los dos satélites que proporcionan comunicaciones seguras a las Fuerzas Armadas españolas, las Embajadas o el CNI acaba en 2020 (Xtar-Eur) y 2021 (Spainsat), y su proceso de sustitución debería estar en marcha. Según fuentes de Defensa, el programa de la nueva generación de satélites de comunicaciones debe aprobarse antes de final de año, con un coste estimado en más de 800 millones. Habrá que decidir si se encarga su construcción a una firma estadounidense, como hasta ahora, o a una europea.

La sustitución de los satélites de comunicaciones lleva un año de retraso. El Xtar-Eur se lanzó en febrero de 2005 y el Spainsat en marzo de 2006. Su vida nominal está fijada en 15 años y puede alargarse muy poco, por la limitación que supone su carga de combustible. El proceso de diseño, contratación, construcción y lanzamiento de un satélite se estima en cuatro años. “Estamos ya en el límite”, afirman fuentes del sector. De no llegar a tiempo, las tropas españolas en zona de operaciones, las Embajadas o los espías del CNI, así como la Unidad Militar de Emergencias (UME), perderían su acceso a comunicaciones estables y seguras (encriptadas y blindadas frente a interferencias) y Defensa tendría que alquilar a otros países esta capacidad.

En la actualidad, España solo posee un satélite, el Spainsat. La propiedad del segundo, el Xtar-Eur (que redunda al anterior en caso de fallo y amplía su área de cobertura) es compartida con la empresa norteamericana Space Systems Loral. En cambio, los nuevos satélites serán 100% españoles, a través de la sociedad Hisdesat, de la que Defensa posee el 30%, perteneciendo el resto a firmas aeroespaciales españolas.

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Este cambio responde, según las fuentes consultadas, a las mayores necesidades previstas por las Fuerzas Armadas españolas y también al deseo de convertirse en suministrador de servicios de comunicaciones por satélite a otros aliados de la OTAN. Pero la verdadera novedad será el salto tecnológico que supondrá la nueva generación de satélites: tendrán una potencia y ancho de banda muy superior y, sobre todo, mayor flexibilidad, lo que permitirá reorientar los haces hacia la zona donde se necesite la comunicación sin las complicadas maniobras mecánicas que requiere ahora. Para ello, se equiparán con antenas planas reconfigurables desarrolladas en España y un procesador digital a bordo. Además, los nuevos satélites incorporarán banda UHF —y no solo X y Ka, como hasta ahora— y darán servicio a las aeronaves pilotadas por control remoto (RPA), cada vez más frecuentes.

Los satélites pertenecerán a Hisdesat, pero la puesta en marcha del programa requerirá, como paso previo, la firma de un convenio con el Ministerio de Defensa, su usuario principal, en el que se fijará el canon anual a pagar durante toda la vida útil.

Los daños del fuego en la 'NASA española'

Defensa cifra en más de seis millones de euros los daños producidos por el fuego en las instalaciones del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) en el Centro de Experimentación de El Arenosillo (Huelva). El centro resultó afectado por el incendio forestal que en junio pasado quemó más de 8.000 hectáreas del Parque Natural de Doñana. Las llamas alcanzaron a varios vehículos, así como a la valla perimetral y conducciones eléctricas, pero no a los costosos radares y sistemas (incluidos vehículos no tripulados) y tampoco a los depósitos de combustible. Se espera que para septiembre esté ya operativo.

Una de las decisiones más importantes que habrá que adoptar será a quién se encarga la construcción de los satélites. Los dos en servicio fueron fabricados por Loral (MDA), pero hay alternativas: las también norteamericanas Boeing y Lockheed Martin o las europeas Airbus Defence and Space y Thales Alenia.

Al contrario que en la anterior ocasión, Defensa se inclina por una firma europea, ya que quiere que los nuevos satélites se beneficien del programa de comunicaciones gubernamentales de la UE European Govsatcom, en el que España participa. Su construcción solo representa, en todo caso, una parte del proyecto, que incluirá los terminales en tierra (fijos y móviles), la contratación del lanzamiento y los seguros asociados al mismo.

Con tres años de retraso, Defensa también prevé lanzar antes de final de año su primer satélite de observación: el Paz. Aunque inicialmente estaba previsto que saliera del cosmódromo ruso de Yasni, el conflicto de Ucrania ha obligado a buscar como alternativa la base aérea de Vandenberg, en California.


 


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